martes, 29 de julio de 2008
¡Era sólo un desayuno!
Me había separado de mi novio hacía un tiempo. Estaba re triste. Fuimos a la casa de un amigo de la facu a comer un asadete y... CHAN! QUE BUENO QUE ESTABA!!! Inmediatamente se lo conté a mis amigas y me dijeron que vaya al frente, que ni lo dude.
Más tarde, nos fuimos a una festichola y comencé a tomar unas copitas de New Age. Y bueno... no me acuerdo bien lo que le dije, pero terminamos a los besos mal. Como yo no estaba depilada, decidí decirle que me iba a mi casa, que estaba cansada, jajaaj.
Al otro día, el domingo, me junto con Anita a tomar mate y me dice: -"¿Por qué no le mandás un mail invitándolo a desayunar?" En el momento no me pareció disparatado, entonces puse SEND, sin pensarlo.
¿A vos te contestó? Se ve que se saltea el desayuno... y que no le caben los mañaneros!!!!
Más tarde, nos fuimos a una festichola y comencé a tomar unas copitas de New Age. Y bueno... no me acuerdo bien lo que le dije, pero terminamos a los besos mal. Como yo no estaba depilada, decidí decirle que me iba a mi casa, que estaba cansada, jajaaj.
Al otro día, el domingo, me junto con Anita a tomar mate y me dice: -"¿Por qué no le mandás un mail invitándolo a desayunar?" En el momento no me pareció disparatado, entonces puse SEND, sin pensarlo.
¿A vos te contestó? Se ve que se saltea el desayuno... y que no le caben los mañaneros!!!!
domingo, 27 de julio de 2008
Lo importante es verme como un winner
Fuimos con Jose a un bar. Yo invité a mis amigas y el a sus amigos, eramos 4 hombres, 3 mujeres hablando sin parar... Y bueno, es la típica que te ponés a hablar con el que menos conocés o con todos a la vez, porque surgen dilemas y remates que son buenos participar... Pero Jose quién tenía onda conmigo, me empezó a llamar, -como si fuera un perrito haciendo la seña con la manito- y para no dejarlo de garpe, me transladé y le pregunté que le pasaba, estábamos en ronda, lo tenía de frente, estábamos hablando entre todos, porque tanto secreto?... Entonces Jose me muestra el plato, - que se habia encanutado para el solo - y me dice "mirá amiguita, esto lo pedí para vos", y yo pensé "Querés que coma al lado tuyo cuando todos estamos compartiendo la picada en la mesa???", entonces le dije: No, gracias, estamos comiendo TODOS en la mesa y estamos charlando TODOS juntos... Sabía que estaba tratando de persuadirme, tratando de cantarme el típico bolero de hacerme sentir especial para que yo acceda a quedarme pegadita al lado de el y no me mueva... Volví a mi lugar, seguí hablando con la gente y derepente Jose comenzó una serie de actings en la puerta del lugar, - le faltaba el puño en la frente y parecía Enrique Iglesias cantando Si tu te vas -.... Al ratito, ya no estaba, pero yo seguí hablando con mis amigas y sus amigos, a los cuales yo no conocía pero no tenía una mínima intención de NADA, me senti tranquila porque eran SUS amigos. Pero, la onda era no sentirse menos: a la hora volvió Jose con 3 mujeres y en categoría de Winner me pidió que le saque fotos... Yo se las saqué, no era mi novio: "era mi amigo, con el que habia ido a un bar y que teniamos onda", pero en sí lo estaba conociendo y con lo que conocí, me pareció poco claro... Así que decidí esperar un rato, nos miramos con mis amigas y saludamos a todos para irnos. Esa noche me iba a quedar a dormir con Jose en el lugar, luego de una fiesta a donde ibamos a ir, pero tampoco quería quedarme a hablar con 3 chicas que habia encontrado mi amigo, que a su vez tenía onda conmigo, pero que se habia enojado por algo y estaba actuando en actitud de competencia, me sentí incómoda... Cuando me estaba llendo salió y me dijo "por que te vás amiguita??? es que tu no me has hablado en toda la noche y te la pasaste hablando con mis amigos y me hiciste quedar como un looser, no te enojes!"... ME HICISTE! no no no no y no!, yo no lo hice quedar como un looser, el ya lo era... Perdoname querido, si querias que hablemos solo entre nosotros, hubieramos salidos solos!, ja...
Anuly
Anuly
jueves, 24 de julio de 2008
Algunos hombres grasas
A diferencia de lo que dice la canción del Gran Andrés: “Algunos hombres buenos…”, éstos son “algunos hombres grasas…”
Podríamos meterlos a todos en una coctelera y batir un poco, a ver cual es el resultado. Probablemente lo que resulte a muchas mujeres no nos sorprenda en lo más mínimo: otro grasa!
La que voy a contar ahora es lo que le pasó a una amiga de una amiga. Cuando me enteré lo único que pude decir fue: qué grasa!
Alejandra, la chica en cuestión, es psicóloga y conoció a Federico en un cumpleaños. Según relató ella parece ser que él se destacaba entre los demás por su soltura para relacionarse con la gente que no conocía, y eso le atrajo. Le pareció divertido y por eso esa noche intercambiaron teléfonos. A los dos o tres días él la invitó a cenar. Sugirió un conocido restaurante de la zona de Palermo y a ella le pareció una buena idea.
El tenía auto, pero como vivía cerca del restó le dijo que fuera sola y que se encontrarían allí. A ella le pareció una grasada, lo que no sabía es que eso era apenas el comienzo…
Durante toda la cena el pibe le habló de su ex novia. De la pena que le causaba haberla perdido, de los errores que había cometido, de lo arrepentido que estaba…Alejandra empezó a sentirse incómoda y lo hizo notar. Entonces él se hizo el gracioso y deslizó: “Qué bien que me está haciendo esta sesión de terapia y encima es gratis!” Alejandra, indignada, le dio a entender que la cita había llegado a su fin y con un gesto de fastidio, que intentó esconder, le dijo que pida la cuenta. Después de unos 15 minutos, que parecieron ser eternos, el camarero llegó con la adición y se la dio a él (como corresponde). Y lo peor sucedió cuando Federico empezó a mirar la cuenta y a hacer cuentas. Le dijo: “A ver, la entrada la dividimos por dos y después, vos comiste un lomo al champignon, tiramisú y un café…lo tuyo son $52, 30”…El príncipe de los grasas, pensó ella.
Cuando salieron él intentó acercarse para besarla y ella, obviamente, le corrió la cara. Entonces él se ofendió y le preguntó para qué había aceptado la invitación si no quería nada. Ella, sin poder controlarse, le dijo: “Invitación??? De qué invitación estás hablando? Sos un grasaaaaaaaaaaaaaaa!, le gritó y se fue.
Anita Anota
Podríamos meterlos a todos en una coctelera y batir un poco, a ver cual es el resultado. Probablemente lo que resulte a muchas mujeres no nos sorprenda en lo más mínimo: otro grasa!
La que voy a contar ahora es lo que le pasó a una amiga de una amiga. Cuando me enteré lo único que pude decir fue: qué grasa!
Alejandra, la chica en cuestión, es psicóloga y conoció a Federico en un cumpleaños. Según relató ella parece ser que él se destacaba entre los demás por su soltura para relacionarse con la gente que no conocía, y eso le atrajo. Le pareció divertido y por eso esa noche intercambiaron teléfonos. A los dos o tres días él la invitó a cenar. Sugirió un conocido restaurante de la zona de Palermo y a ella le pareció una buena idea.
El tenía auto, pero como vivía cerca del restó le dijo que fuera sola y que se encontrarían allí. A ella le pareció una grasada, lo que no sabía es que eso era apenas el comienzo…
Durante toda la cena el pibe le habló de su ex novia. De la pena que le causaba haberla perdido, de los errores que había cometido, de lo arrepentido que estaba…Alejandra empezó a sentirse incómoda y lo hizo notar. Entonces él se hizo el gracioso y deslizó: “Qué bien que me está haciendo esta sesión de terapia y encima es gratis!” Alejandra, indignada, le dio a entender que la cita había llegado a su fin y con un gesto de fastidio, que intentó esconder, le dijo que pida la cuenta. Después de unos 15 minutos, que parecieron ser eternos, el camarero llegó con la adición y se la dio a él (como corresponde). Y lo peor sucedió cuando Federico empezó a mirar la cuenta y a hacer cuentas. Le dijo: “A ver, la entrada la dividimos por dos y después, vos comiste un lomo al champignon, tiramisú y un café…lo tuyo son $52, 30”…El príncipe de los grasas, pensó ella.
Cuando salieron él intentó acercarse para besarla y ella, obviamente, le corrió la cara. Entonces él se ofendió y le preguntó para qué había aceptado la invitación si no quería nada. Ella, sin poder controlarse, le dijo: “Invitación??? De qué invitación estás hablando? Sos un grasaaaaaaaaaaaaaaa!, le gritó y se fue.
Anita Anota
martes, 15 de julio de 2008
Parte 2 - Plantada
Volvimos todos juntos del Puerto de Guatemala, la playa era gris por las cenizas volcánicas, humedad espantosa, clima selvático. Jaime me llevó a mi casa, cuando bajé, se puso nervioso para saludarme y yo con el amague le di un beso, fue perfecto... Lo sentí tan transparente que me volví a enternecer. Al otro día me invitó a ver una película a su casa, yo ya quería romper más el hielo, asi que me fui preparada para lo que sea. Llegué, comimos algo y cuando terminó la película me llevó a mi casa, cuando estábamos en camino, me insinúo algo de que quería que me quede asi que le dije "pero no me tenés que llevar a casa"... Me comentó de que allá eran menos desinhibidas y que a el le daba vergüenza porque no queria que pensara que solo me queria para "eso" (awwww pero que tierno!, igual yo quería lo mismo que el, nunca fuí de las mujeres que se sienten usadas por hacerlo una vez y que no te vuelvan a llamar o no volver a llamar, si no que pensaba y pienso que es un momento que las dos personas eligen y en todo caso, que los dos se usan mutuamente)... Todas esas cosas me hacian sentir que era una persona de hielo con sentimientos de pollo, tal como yo, asi que toda esta situación me atrapaba cada vez más... Olvidando que todo era cuestión de apariencias: parecer tierno, parecer tímido, parecer respetuoso, parecer parecer de que sirve más que SER!... El parecía ser diferente.
Era Sábado por la noche y estábamos en Guatemala organizando la despedida de una de las chicas que se regresaba a Buenos Aires, asi que decidí invitarlo, quería comenzarlo a incluir en mi círculo pequeño que quedaba de Argentina. Estabamos todos juntos y el iba a llegar más tarde porque tenía otra fiesta... Espere, espere espere... Y nunca llegó, lo llamé para saber que habia pasado y me dijo que pasó por la puerta pero como estaba "muy lleno" se regresó a su casa (y no me pudo avisar!!!??). El lugar no estaba lleno y no habia gente en la puerta, los lugares no son como en Buenos Aires que explotan y para colmo acababa de entrar el novio de una de las chicas, pero bueno, no le iba a reclamar, no éramos nada... Con Lorena decidimos dar una vuelta, ya que el divino de Jaime me dejó plantada y no quería compartir la despedida de mi amiga VIky, que para mi era importante y el conocía también. Comenzamos la caminata de media cuadra con Lore a The Box, y cuando entro, estaba Jaime con un amigo!. PREGUNTA: pero no se iba a su casa!?, no era que estaba lleno de gente!? The box explotaba de gente!!, asi que lo ignoré y a pesar de sus intentos por hablarme, me fuí a comer unos tacos con Lorena y a hablar juntas de los hombres. Lorena se quejaba por que su novio Guatemalteco la vió bailando con un hombre y se alarmó, le hizo un escándalo y se fué; yo, me quejaba porque me habian dejado plantada, me habia mentido... La tenelovela recién empezaba...
Sonó el teléfono varias veces, pero no tenía ganas de que se justifique, solo le dije una cosa "si vos no sabés como se trata a una mujer, yo no te voy a enseñar como"... Ya le estaba dando importancia, si no, siquiera le hubiera contestado.
(to be continued)
Anuly
Era Sábado por la noche y estábamos en Guatemala organizando la despedida de una de las chicas que se regresaba a Buenos Aires, asi que decidí invitarlo, quería comenzarlo a incluir en mi círculo pequeño que quedaba de Argentina. Estabamos todos juntos y el iba a llegar más tarde porque tenía otra fiesta... Espere, espere espere... Y nunca llegó, lo llamé para saber que habia pasado y me dijo que pasó por la puerta pero como estaba "muy lleno" se regresó a su casa (y no me pudo avisar!!!??). El lugar no estaba lleno y no habia gente en la puerta, los lugares no son como en Buenos Aires que explotan y para colmo acababa de entrar el novio de una de las chicas, pero bueno, no le iba a reclamar, no éramos nada... Con Lorena decidimos dar una vuelta, ya que el divino de Jaime me dejó plantada y no quería compartir la despedida de mi amiga VIky, que para mi era importante y el conocía también. Comenzamos la caminata de media cuadra con Lore a The Box, y cuando entro, estaba Jaime con un amigo!. PREGUNTA: pero no se iba a su casa!?, no era que estaba lleno de gente!? The box explotaba de gente!!, asi que lo ignoré y a pesar de sus intentos por hablarme, me fuí a comer unos tacos con Lorena y a hablar juntas de los hombres. Lorena se quejaba por que su novio Guatemalteco la vió bailando con un hombre y se alarmó, le hizo un escándalo y se fué; yo, me quejaba porque me habian dejado plantada, me habia mentido... La tenelovela recién empezaba...
Sonó el teléfono varias veces, pero no tenía ganas de que se justifique, solo le dije una cosa "si vos no sabés como se trata a una mujer, yo no te voy a enseñar como"... Ya le estaba dando importancia, si no, siquiera le hubiera contestado.
(to be continued)
Anuly
Parte 1 - ¡Que tierno!
Anuly, soy la típica chica que preferia quedarse en casa leyendo un libro, que salir a divertirse una noche en Guatemala donde todo terminaba a la 1am y los hombres insistían para que te tomés un trago ya que de lo contrario, - según su corto parecer -, la estabas "pasando mal" o ellos te la estaban haciendo pasar mal... Y si, definitivamente era aburrido: no tenían tema de conversación interesante más que apariencias, la música pop de fondo que tarareaban haciendo el personaje de románticos apasionados y te preguntaban por su último hit del verano, un tema de Vilma Palma E Vampiros, que para nosotros ya estaban en decadencia o ni existian!... Pero un fin de semana, dije que sí y me decidí a ir al puerto... Ustedes se preguntarán: "el Puerto"?? es parecido a nuestro Puerto Madero?? lleno de barcos de carga, contenedores y camiones!!!???; la respuesta es no, así llaman en Guatemala a la playa. Parecía interesante, - no por el nombre -, ya que iba a conocer a un amigo de un amigovio de Lorena, que habia pispeado en una cena (aburridísima por cierto, donde solo hablaban de sus bienes gananciales) y la verdad, no me parecía nada mal... Quedamos en que al medio día pasaban a buscarnos, pero la "hora chapina" (entiéndase machista-guatemalteca) era más tarde!. Sí, llegaron a las 7, pero como estábamos todas juntas, no se sintió, nos divertimos charlando y entre mate y mate, pasaron "a traernos" (o a buscarnos, - según nosotros -, pero ellos hablan TOOODO al revéz)... Subimos a la camioneta y yo decidí irme atrás, no quería ocupar el lugar de acompañante de la persona que manejaba, o sea, el amigo que me querian presentar...
Pasamos por rutas dentro de pueblos, gente vestida con trajes típicos mayas, dulces regionales, música y una charla linda entre todos... Llegamos al Puerto y no parábamos de hablar, entonces fuimos en grupo a un bar frente al mar que se llamaba "El animal desconocido". Todos tomaban y tomaban, pero el y yo, solo hablábamos y nos decidimos por ir a comer una pizza por ahí. La charla parecía constructiva y las elecciones también, por lo visto, a el no le interesaba quebrar con el alcohol, si no divertirse con sus amigos y los gustos musicales eran bastantes iguales a los mios, asi que tenía varios puntos a favor... Nos fuimos para el hotel, seguimos hablando y llegó la hora del acercamiento, pero, decidimos irnos a dormir, y el no hizo nada!??, no, el no hizo nada, se fué a dormir. Al ratito llega un amigo de el, antes de que entrara a mi habitación y me dice "a Jaime le da pena, por favor dígale que le gusta" (si allá tratan solo de USTED, supuestamente por respeto), eso significaba que estaba muerto de la vergüenza, me enternecí y me comí la novela, pero me fuí a dormir... Yo no necesitaba decirle nada, le sacaba fotos todo el tiempo insinuando interés y tenia paciencia, no me interesaba apurar las cosas, nada me corría y la verdad, no sentía nada extra como para atacarlo... (to be continued)
Anuly
Pasamos por rutas dentro de pueblos, gente vestida con trajes típicos mayas, dulces regionales, música y una charla linda entre todos... Llegamos al Puerto y no parábamos de hablar, entonces fuimos en grupo a un bar frente al mar que se llamaba "El animal desconocido". Todos tomaban y tomaban, pero el y yo, solo hablábamos y nos decidimos por ir a comer una pizza por ahí. La charla parecía constructiva y las elecciones también, por lo visto, a el no le interesaba quebrar con el alcohol, si no divertirse con sus amigos y los gustos musicales eran bastantes iguales a los mios, asi que tenía varios puntos a favor... Nos fuimos para el hotel, seguimos hablando y llegó la hora del acercamiento, pero, decidimos irnos a dormir, y el no hizo nada!??, no, el no hizo nada, se fué a dormir. Al ratito llega un amigo de el, antes de que entrara a mi habitación y me dice "a Jaime le da pena, por favor dígale que le gusta" (si allá tratan solo de USTED, supuestamente por respeto), eso significaba que estaba muerto de la vergüenza, me enternecí y me comí la novela, pero me fuí a dormir... Yo no necesitaba decirle nada, le sacaba fotos todo el tiempo insinuando interés y tenia paciencia, no me interesaba apurar las cosas, nada me corría y la verdad, no sentía nada extra como para atacarlo... (to be continued)
Anuly
A punto de tirarme –indignada- del auto en movimiento (parte II)
Martes. Llegué a mi casa con cierto apuro, tenía mil cosas para hacer. Poner la ropa a lavar, cambiarme e ir a mi clase de danzas y al volver desgrabar y escribir una nota. En fin, una tarde de esas…Apenas puse el lavarropas y me disponía a sacarme la ropa que llevaba puesta desde la mañana, sonó el teléfono.
Del otro lado alguien a quien voy a llamar Fernando me saludó. Me puso al tanto de quien era. Claro, me había olvidado que una amiga, una semana atrás, me había avisado que le había pasado mi teléfono a un amigo de un amigo suyo ¿?
En fin, nos pusimos a charlar y resultó tan ocurrente que hablamos alrededor de veinte minutos (tiempo suficiente para que perdiera toda la primera parte de mi clase de danzas). Quedamos en salir el fin de semana y cortamos.
Pero el sábado estaba todavía lejos, así que desde el miércoles empezó a mandarme sms. Lo mismo pasó el jueves y el viernes. Era gracioso, escribía los mensajes con cierto humor, por lo menos hasta el momento.
El sábado me pasó a buscar, tal como lo habíamos acordado. Apenas lo ví, descubrí que no tenía ningún sentido salir, pero tampoco podía volverme atrás. Había algo en su actitud, en su lenguaje corporal…no puedo explicarlo muy bien. Pero voy a seguir con el relato, quizás más adelante se entienda mejor.
En su auto sonaba, a todo volumen, música electrónica. No dije nada. El me hablaba a los gritos, porque esa era la única forma en que podía escucharlo. En determinado momento -cuando ya no soportaba más- le dije: “¿se podrá cambiar esta música?” y me dijo: “¿No te gusta? A mí me encanta, ya sé que es música de adolescentes, y bueno, será que no quiero crecer…!” Al escuchar esa frase traté de pensar que eso no estaba pasando e inevitablemente me acordé de mi amiga…por qué me había sugerido salir con semejante tipo?
Llegamos a un bar de Palermo. Tenía un estilo canchero que detestaba y una actitud soberbia y altanera que, de verdad, no me gustaba nada. Hasta en como se sentaba se notaba que estaba actuando…y lo peor era que se creía George Clooney. El modo en que le habló a la camarera fue espantoso. No le pedía, le exigía. La chica me miró y yo le puse cara de “sé lo que pensás y lo comparto, pero lo acabo de conocer y esta cita está llegando a su fin”. No quise ser maleducada y plantarlo e irme, así que lo soporté un rato escuchando en qué banco tenía depositados sus millones (se hacía el millonario y digo “se hacía” porque nadie que verdaderamente lo fuera hablaría de esas cosas con quien no conoce) y de su desprecio por las mujeres. En ese instante le dije: “Fernando, si sos misógino, si detestás a las mujeres, para qué me llamaste para salir?…no entiendo” Trató de explicar algo que no entendí, intuyo que porque no tenía explicación…era un salame y ya, pero no se lo pude decir. Creo que mi cara decía todo. Entonces empezó a hablar de los millones de chinos que había en China, de qué pasaría si todos los chinos se fueran de su país y de otro montón de cosas que no le importaban a nadie.
Le dije que me quería ir. Pagó y nos fuimos. Quiso llevarme a su casa. No le contesté, sólo lo miré de un modo tan tajante que entendió que eso era NO.
Y me pasó de nuevo: intentó preparar el terreno para nada. Así que, al llegar a mi casa, sin esperar a que el auto se detuviera del todo abrí la puerta y, una vez más, casi me tiré. Pero esa vez sólo dije: “Chau”
Anita Anota
Del otro lado alguien a quien voy a llamar Fernando me saludó. Me puso al tanto de quien era. Claro, me había olvidado que una amiga, una semana atrás, me había avisado que le había pasado mi teléfono a un amigo de un amigo suyo ¿?
En fin, nos pusimos a charlar y resultó tan ocurrente que hablamos alrededor de veinte minutos (tiempo suficiente para que perdiera toda la primera parte de mi clase de danzas). Quedamos en salir el fin de semana y cortamos.
Pero el sábado estaba todavía lejos, así que desde el miércoles empezó a mandarme sms. Lo mismo pasó el jueves y el viernes. Era gracioso, escribía los mensajes con cierto humor, por lo menos hasta el momento.
El sábado me pasó a buscar, tal como lo habíamos acordado. Apenas lo ví, descubrí que no tenía ningún sentido salir, pero tampoco podía volverme atrás. Había algo en su actitud, en su lenguaje corporal…no puedo explicarlo muy bien. Pero voy a seguir con el relato, quizás más adelante se entienda mejor.
En su auto sonaba, a todo volumen, música electrónica. No dije nada. El me hablaba a los gritos, porque esa era la única forma en que podía escucharlo. En determinado momento -cuando ya no soportaba más- le dije: “¿se podrá cambiar esta música?” y me dijo: “¿No te gusta? A mí me encanta, ya sé que es música de adolescentes, y bueno, será que no quiero crecer…!” Al escuchar esa frase traté de pensar que eso no estaba pasando e inevitablemente me acordé de mi amiga…por qué me había sugerido salir con semejante tipo?
Llegamos a un bar de Palermo. Tenía un estilo canchero que detestaba y una actitud soberbia y altanera que, de verdad, no me gustaba nada. Hasta en como se sentaba se notaba que estaba actuando…y lo peor era que se creía George Clooney. El modo en que le habló a la camarera fue espantoso. No le pedía, le exigía. La chica me miró y yo le puse cara de “sé lo que pensás y lo comparto, pero lo acabo de conocer y esta cita está llegando a su fin”. No quise ser maleducada y plantarlo e irme, así que lo soporté un rato escuchando en qué banco tenía depositados sus millones (se hacía el millonario y digo “se hacía” porque nadie que verdaderamente lo fuera hablaría de esas cosas con quien no conoce) y de su desprecio por las mujeres. En ese instante le dije: “Fernando, si sos misógino, si detestás a las mujeres, para qué me llamaste para salir?…no entiendo” Trató de explicar algo que no entendí, intuyo que porque no tenía explicación…era un salame y ya, pero no se lo pude decir. Creo que mi cara decía todo. Entonces empezó a hablar de los millones de chinos que había en China, de qué pasaría si todos los chinos se fueran de su país y de otro montón de cosas que no le importaban a nadie.
Le dije que me quería ir. Pagó y nos fuimos. Quiso llevarme a su casa. No le contesté, sólo lo miré de un modo tan tajante que entendió que eso era NO.
Y me pasó de nuevo: intentó preparar el terreno para nada. Así que, al llegar a mi casa, sin esperar a que el auto se detuviera del todo abrí la puerta y, una vez más, casi me tiré. Pero esa vez sólo dije: “Chau”
Anita Anota
sábado, 12 de julio de 2008
Gracias Amiga por el gitano!!!
Nada mas incomodo de una cita a ciegas. Y hablo de las citas a ciegas de antes, de esas que no conocian el chat, ni el msn, ni nada, de esas en que no tenias ni una foto de contacto como referencia. Pero bueno viendo la presentacion del aldo de una gran amiga, no me negue; ella me dijo que le habia dado mi telefono a un flaco muuuuuuuuyyyyyyyyy copado y eso me gusto, me encantan los flacos con personalidad que se puede hablar con ellos de cualquier cosa.
El chico en cuestion me llamo y note mucha actitud en su persona con lo cual me dio mas ganas aun de seguir adelante.
Se vino el llamado para concretar y ya ahí la situacion se empezó a poner rara, paso a explicar. Me pregunta como ando de horarios para salir ese mismo día, le cuento que tenia que rendir un parcial pero que tipo 9 me desocupaba, a lo cual el flaco me dice: bueno encontremonos tipo 10.30, le dije que preferia encontrarnos antes porque si me volvia a casa de al facu y despues salia se me hacia re tarde (vivo bastante lejos de la facu), y el flaco me dice, pero si nos encontramos tan temprano no tengo tiempo de comer. A ver querido, y yo??? que me llevo un tupper al parcial?????????
Bueno finalmente accede a encontarnos tipo 9.30. Estoy esperando en la esquina indicada y veo un pibe que llega y saca el celu, rogando a Dios que no fuera él, casi le revoleo mi telefono a otra chica que estaba parada al lado mio cuando empezo a sonar.
De mas esta decir que el flaco no me gusto en lo mas minimo, pero bueno dije: no importa puede tener mucha onda y la salida podra estar buena, groso error.
Paso a describir el especimen que me mando mi amiga: zapatillas naranjas casi fluo, pantalon wrangler montana al mejor estilo padre, chomba METIDA EN EL PANTALON Y CON LOS DOS BOTONES DEL CUELLO PRENDIDOS, requete flaco (me gustan los gorditos) y el toque de gracia se lo dio la decoracion, unos aros de pirata del caribe, argollas plateadas de tamaño considerable mas un anillo con piedra negra deparador del destino, de ahí su apodo de gitano.
Bueno, llegamos al bar y el flaco se pide una cerveza a lo cual no pude hacer mas que pedirme algo para tomar, cuando en realidad queria comerme un big mac tamaño baño, recuerden que no habia cenado.
Empezo la charla y no coincidiamos en nada, pero en nada, y eso no era tan grave, lo peor fue que el flaco ante cada comentario mio me decia: tipico, tipico.
Cuando mi ira era incontenible y me mal humor afloraba, le dije: TIPICO QUE!!!!!!??????? y el tipo me contesto tipico de mujer, hola nene si te molestan los comentarios de una mente femenino pues sal con un varon!!!!!
Todo iba de mal en peor y empeoro aun mas, porque le sono el telefono y se puso hablar como s nada, dando indicaciones a un amigo del tipo: y es un bochini, el muy tarado hablaba en clave como si no me diera cuenta que hablabla de mi, GOMA!
Y si queremos embarrarla un poco mas, les cuento como sigue. La situacion de cero onda romantica era notoria, incluso hasta mi mal humor y desgrado lo eran, pero el muchacho hizo caso omiso a mis indirectas y depsues de una ida al baño se me sento al lado y se me puso cariñoso, casi le encanjo un golpe, oime querido no te das cuenta que esto es irremontable, ni siquiera sos un callate y besame, ni eso porque no me gustas fisicamente y somos totalmente incompatibles, que te hace pensar que quiero besarte!!!!
ME puso en la desagradable situacion de tener que sacarmelo de encima y decirle, flaco esto no da para el romance. A lo cual me contesto, a bueno entonces vamos.
No feliz con eso, cuando salimos del bar (este si me pago el juguito de naranja, debo reconocerlo) le pregunto para donde iba, porque no tenia auto y yo me iba a tomar un taxi, como para alcanzarlo a algun lado, y me dice vos? para alla y el me dice a bueno yo para el otro lado chau, me saludo y se fue. Me dejo ahi en medio de la noche sola.
A la que quiera le puedo pasar el contacto, chicas no es un hombre para perderse que conmigo no haya funcionado no significa que otra no pueda aprovechar semejante candidato!!!!
Pero antes de finalizar le quiero dar las gracias a mi amiga del alma que me lo presento!!!!!
El chico en cuestion me llamo y note mucha actitud en su persona con lo cual me dio mas ganas aun de seguir adelante.
Se vino el llamado para concretar y ya ahí la situacion se empezó a poner rara, paso a explicar. Me pregunta como ando de horarios para salir ese mismo día, le cuento que tenia que rendir un parcial pero que tipo 9 me desocupaba, a lo cual el flaco me dice: bueno encontremonos tipo 10.30, le dije que preferia encontrarnos antes porque si me volvia a casa de al facu y despues salia se me hacia re tarde (vivo bastante lejos de la facu), y el flaco me dice, pero si nos encontramos tan temprano no tengo tiempo de comer. A ver querido, y yo??? que me llevo un tupper al parcial?????????
Bueno finalmente accede a encontarnos tipo 9.30. Estoy esperando en la esquina indicada y veo un pibe que llega y saca el celu, rogando a Dios que no fuera él, casi le revoleo mi telefono a otra chica que estaba parada al lado mio cuando empezo a sonar.
De mas esta decir que el flaco no me gusto en lo mas minimo, pero bueno dije: no importa puede tener mucha onda y la salida podra estar buena, groso error.
Paso a describir el especimen que me mando mi amiga: zapatillas naranjas casi fluo, pantalon wrangler montana al mejor estilo padre, chomba METIDA EN EL PANTALON Y CON LOS DOS BOTONES DEL CUELLO PRENDIDOS, requete flaco (me gustan los gorditos) y el toque de gracia se lo dio la decoracion, unos aros de pirata del caribe, argollas plateadas de tamaño considerable mas un anillo con piedra negra deparador del destino, de ahí su apodo de gitano.
Bueno, llegamos al bar y el flaco se pide una cerveza a lo cual no pude hacer mas que pedirme algo para tomar, cuando en realidad queria comerme un big mac tamaño baño, recuerden que no habia cenado.
Empezo la charla y no coincidiamos en nada, pero en nada, y eso no era tan grave, lo peor fue que el flaco ante cada comentario mio me decia: tipico, tipico.
Cuando mi ira era incontenible y me mal humor afloraba, le dije: TIPICO QUE!!!!!!??????? y el tipo me contesto tipico de mujer, hola nene si te molestan los comentarios de una mente femenino pues sal con un varon!!!!!
Todo iba de mal en peor y empeoro aun mas, porque le sono el telefono y se puso hablar como s nada, dando indicaciones a un amigo del tipo: y es un bochini, el muy tarado hablaba en clave como si no me diera cuenta que hablabla de mi, GOMA!
Y si queremos embarrarla un poco mas, les cuento como sigue. La situacion de cero onda romantica era notoria, incluso hasta mi mal humor y desgrado lo eran, pero el muchacho hizo caso omiso a mis indirectas y depsues de una ida al baño se me sento al lado y se me puso cariñoso, casi le encanjo un golpe, oime querido no te das cuenta que esto es irremontable, ni siquiera sos un callate y besame, ni eso porque no me gustas fisicamente y somos totalmente incompatibles, que te hace pensar que quiero besarte!!!!
ME puso en la desagradable situacion de tener que sacarmelo de encima y decirle, flaco esto no da para el romance. A lo cual me contesto, a bueno entonces vamos.
No feliz con eso, cuando salimos del bar (este si me pago el juguito de naranja, debo reconocerlo) le pregunto para donde iba, porque no tenia auto y yo me iba a tomar un taxi, como para alcanzarlo a algun lado, y me dice vos? para alla y el me dice a bueno yo para el otro lado chau, me saludo y se fue. Me dejo ahi en medio de la noche sola.
A la que quiera le puedo pasar el contacto, chicas no es un hombre para perderse que conmigo no haya funcionado no significa que otra no pueda aprovechar semejante candidato!!!!
Pero antes de finalizar le quiero dar las gracias a mi amiga del alma que me lo presento!!!!!
miércoles, 9 de julio de 2008
A punto de tirarme del auto en movimiento (parte I)
Probablemente a muchas mujeres les pase lo mismo. Aunque estoy harta de las citas ciegas siempre vuelvo a intentarlo, porque me acuerdo de algo que siempre me dice mi hermana: “¿Ya saliste con 1000? Bueno, cuando salgas con el 1001 tenés derecho a quejarte”. Entonces, acepté otra vez.
Me pasó a buscar. Cuando me sobrepuse de la primera impresión (ese momento fatal en que una abre la puerta del edificio y lo ve, no importa si es lindo o feo, la sola impresión es tremenda), subí al auto e inmediatamente pensé “¿qué estoy haciendo?”. Físicamente no me gustaba pero, como me pasó otras veces, respiré hondo y pensé: “vamos, fuerza, es sólo un café y vuelvo a casa”. Pero, sin dudas, lo que me resultó mucho peor fue subir a su auto: era como si dentro hubieran tirado una bomba. Todo estaba roto y destartalado. No es que yo sea fina, sólo que el estado en que tenía el coche hablaba de cómo era él y no me gustó nada.
Cuando me preguntó donde podíamos ir, enseguida sugerí un bar cerca de mi casa, porque en mis planes estaba volver cuanto antes. Ok, tal vez estaba mal predispuesta, pero esa primera mirada había bastado.
En el viaje hablamos de cosas triviales, sin importancia. Llegamos y ordenamos. Ahí fue donde la conversación se centró más en cada uno de nosotros. El sabía cual era mi profesión, pero no donde trabajaba, así que se despachó preguntando todo cuanto pudo. “No pasa nada. La estoy llevando bien”, pensé. “Un rato más y ya”, intenté calmarme. Pero la conversación tomó otro rumbo. Empezó a contarme acerca de sus pocas aspiraciones personales. Un tipo que había superado los 40 y no tenía claro hacia donde ir, no tenía un trabajo estable y, por lo que entendí, tampoco le preocupaba demasiado. Mientras más hablaba, más me daba la sensación que levitaba a 10 metros del suelo. Eso fue exactamente lo que sentí: él no tenía los pies en la tierra. Me hablaba de viajar…y yo pensaba: “si ni trabaja, ¿cómo se supone que va a viajar?”
Después de unas cuantas frases por el estilo, me relajé y empecé a reírme por dentro. Me hablaba y mi cabeza estaba en otra parte, ya nada me interesaba. Pensaba en lo que tenía que hacer al otro día o en la cena que tendría con las chicas en un par de días…estaba en otra. Tal vez porque no entendía muy bien para qué él había querido salir conmigo. Las citas de ese estilo se generan para intentar algo que tenga cierto futuro. A las personas para pasar el momento se las conoce de otra manera, pero cuando dos personas aceptan conocerse -porque algunos amigos en común creen que podría funcionar- es porque en general tienen ganas de lo mismo. Y yo me daba cuenta que él no se daba cuenta de que enfrente tenía a una mujer que había pasado los 30 y pico y que su inestabilidad iba a provocar que yo salga corriendo.
Cuando finalmente nos fuimos, volví a subir al auto por el que cualquier compañía de seguros hubiera pagado destrucción total. Estábamos llegando a mi casa y se metió en un terreno sinuoso, que para mí fue un pantano. Ese instante en que el hombre intenta “algo”, no se sabe muy bien qué y sin ser demasiado obvio, por miedo al “no”, pero trata de hacer “algo”. Ya no me acuerdo cómo zafé, lo que sí recuerdo es que solté una risa nerviosa y, antes de que frene, abrí la puerta del coche. Fue casi como tirarme del auto en movimiento, mientras le decía: “chau, nos vemos”.
Lo que yo no me imaginé en ese momento es que no sería esa la única vez que me tiraría de un auto en movimiento…
Anita Anota
Me pasó a buscar. Cuando me sobrepuse de la primera impresión (ese momento fatal en que una abre la puerta del edificio y lo ve, no importa si es lindo o feo, la sola impresión es tremenda), subí al auto e inmediatamente pensé “¿qué estoy haciendo?”. Físicamente no me gustaba pero, como me pasó otras veces, respiré hondo y pensé: “vamos, fuerza, es sólo un café y vuelvo a casa”. Pero, sin dudas, lo que me resultó mucho peor fue subir a su auto: era como si dentro hubieran tirado una bomba. Todo estaba roto y destartalado. No es que yo sea fina, sólo que el estado en que tenía el coche hablaba de cómo era él y no me gustó nada.
Cuando me preguntó donde podíamos ir, enseguida sugerí un bar cerca de mi casa, porque en mis planes estaba volver cuanto antes. Ok, tal vez estaba mal predispuesta, pero esa primera mirada había bastado.
En el viaje hablamos de cosas triviales, sin importancia. Llegamos y ordenamos. Ahí fue donde la conversación se centró más en cada uno de nosotros. El sabía cual era mi profesión, pero no donde trabajaba, así que se despachó preguntando todo cuanto pudo. “No pasa nada. La estoy llevando bien”, pensé. “Un rato más y ya”, intenté calmarme. Pero la conversación tomó otro rumbo. Empezó a contarme acerca de sus pocas aspiraciones personales. Un tipo que había superado los 40 y no tenía claro hacia donde ir, no tenía un trabajo estable y, por lo que entendí, tampoco le preocupaba demasiado. Mientras más hablaba, más me daba la sensación que levitaba a 10 metros del suelo. Eso fue exactamente lo que sentí: él no tenía los pies en la tierra. Me hablaba de viajar…y yo pensaba: “si ni trabaja, ¿cómo se supone que va a viajar?”
Después de unas cuantas frases por el estilo, me relajé y empecé a reírme por dentro. Me hablaba y mi cabeza estaba en otra parte, ya nada me interesaba. Pensaba en lo que tenía que hacer al otro día o en la cena que tendría con las chicas en un par de días…estaba en otra. Tal vez porque no entendía muy bien para qué él había querido salir conmigo. Las citas de ese estilo se generan para intentar algo que tenga cierto futuro. A las personas para pasar el momento se las conoce de otra manera, pero cuando dos personas aceptan conocerse -porque algunos amigos en común creen que podría funcionar- es porque en general tienen ganas de lo mismo. Y yo me daba cuenta que él no se daba cuenta de que enfrente tenía a una mujer que había pasado los 30 y pico y que su inestabilidad iba a provocar que yo salga corriendo.
Cuando finalmente nos fuimos, volví a subir al auto por el que cualquier compañía de seguros hubiera pagado destrucción total. Estábamos llegando a mi casa y se metió en un terreno sinuoso, que para mí fue un pantano. Ese instante en que el hombre intenta “algo”, no se sabe muy bien qué y sin ser demasiado obvio, por miedo al “no”, pero trata de hacer “algo”. Ya no me acuerdo cómo zafé, lo que sí recuerdo es que solté una risa nerviosa y, antes de que frene, abrí la puerta del coche. Fue casi como tirarme del auto en movimiento, mientras le decía: “chau, nos vemos”.
Lo que yo no me imaginé en ese momento es que no sería esa la única vez que me tiraría de un auto en movimiento…
Anita Anota
domingo, 6 de julio de 2008
TODO POR 2 PESOS
Un hermoso miércoles de after, decidimos ir a la inauguración de un bar en palermo.
La noche pintaba excelente y más cuando divise entre la muchedumbre un morocho regordete que ostentaba espalda, debo confesar que me encantan los chicos robustos. En las idas y vueltas de la noche logró que el muchacho en cuestión me hable, intercambiamos discursos típicos de levante y nos dimos los teléfonos. El fin de semana paso y no supe de susodicho, pero el lunes me llamo y arreglamso para salir a tomar algo ese mismo día. El flaco me dijo salgo de la facu y nos encontramos.
Me preparo para el evento de forma casual pero arreglada, la femeneidad siempre ante todo. Cuando llego y lo veo casi me muero, el muy desgraciado estaba en jogging, si si se chanto la joguineta para la primera cita!!! En ese instante recuerdo que el pibe estudiaba educación física, pero vamos varón, en ese bolso enorme que tenías te podrías haber llevado un jean, no?????
Bueno, paso el shock inicial y sigo porque el flaco parecía ser muy copado.
Empezó la salida y el flaco empezó a hablar, y así continuo durante toda la velada, no me dejo meter bodillo en toda la noche.
Para sumarle desagrado a la cosa, vino el momento de pagar, situación de por sí incomoda en toda primera cita, pero las reglas de buen gusto dicen que la mujer debe amagar a pagar y el hombre debe decir NO y asumir los gastos.
A fn de no parecer interesada les cuento lo que tomamos: una coca light cada uno, lease no debia abonar mas de $6 pesos por mi bebida.
Bueno, llego la cuenta, eran $12, saco mi billetera, no escucho nada, saco el billete de $10 y lo pongo sobre la mesa, el pibe miró la cuenta y a mi plata agrego el billete de $2 pesos que faltaba, Y NO DIJO MAS NADA!
Ya veniamos de dos, vestuario y cuenta, pero como no hay dos sin tres se vino el remate ganador. Cuando salimos del bar me dice: vamos a caminar? Yo odio caminar, mas otra cosa no podia hacer mas que decirle: bueno.
Y empezo el recorrido, el flaco seguía hablando y hablando, y hasta quebro la segunda ley fundamenteal de la primera cita, y se PUSO A HABLAR DE LA EX!!!! y no solo eso sino que me conto como habia sido toda su relación, pero TODA, como, cuando y porque habian cortado. Ya a esta altura lo quiera cagar a tompradas por nabo en joguineta pagador de 2 pesos.
Sigo, en un momento de la caminata me dice, bueno yo vivo aca. Lease no solo me hizo pagarle la salida sino que ademas lo acompañe hasta la puerta de la casa, un divino el gordo.
De mas esta decir que no volvi a salir con él.
Espero que algun día tenga la oportunidad de leer estas líneas y apreda como es que se tiene que compartar un hombre.
UMA
La noche pintaba excelente y más cuando divise entre la muchedumbre un morocho regordete que ostentaba espalda, debo confesar que me encantan los chicos robustos. En las idas y vueltas de la noche logró que el muchacho en cuestión me hable, intercambiamos discursos típicos de levante y nos dimos los teléfonos. El fin de semana paso y no supe de susodicho, pero el lunes me llamo y arreglamso para salir a tomar algo ese mismo día. El flaco me dijo salgo de la facu y nos encontramos.
Me preparo para el evento de forma casual pero arreglada, la femeneidad siempre ante todo. Cuando llego y lo veo casi me muero, el muy desgraciado estaba en jogging, si si se chanto la joguineta para la primera cita!!! En ese instante recuerdo que el pibe estudiaba educación física, pero vamos varón, en ese bolso enorme que tenías te podrías haber llevado un jean, no?????
Bueno, paso el shock inicial y sigo porque el flaco parecía ser muy copado.
Empezó la salida y el flaco empezó a hablar, y así continuo durante toda la velada, no me dejo meter bodillo en toda la noche.
Para sumarle desagrado a la cosa, vino el momento de pagar, situación de por sí incomoda en toda primera cita, pero las reglas de buen gusto dicen que la mujer debe amagar a pagar y el hombre debe decir NO y asumir los gastos.
A fn de no parecer interesada les cuento lo que tomamos: una coca light cada uno, lease no debia abonar mas de $6 pesos por mi bebida.
Bueno, llego la cuenta, eran $12, saco mi billetera, no escucho nada, saco el billete de $10 y lo pongo sobre la mesa, el pibe miró la cuenta y a mi plata agrego el billete de $2 pesos que faltaba, Y NO DIJO MAS NADA!
Ya veniamos de dos, vestuario y cuenta, pero como no hay dos sin tres se vino el remate ganador. Cuando salimos del bar me dice: vamos a caminar? Yo odio caminar, mas otra cosa no podia hacer mas que decirle: bueno.
Y empezo el recorrido, el flaco seguía hablando y hablando, y hasta quebro la segunda ley fundamenteal de la primera cita, y se PUSO A HABLAR DE LA EX!!!! y no solo eso sino que me conto como habia sido toda su relación, pero TODA, como, cuando y porque habian cortado. Ya a esta altura lo quiera cagar a tompradas por nabo en joguineta pagador de 2 pesos.
Sigo, en un momento de la caminata me dice, bueno yo vivo aca. Lease no solo me hizo pagarle la salida sino que ademas lo acompañe hasta la puerta de la casa, un divino el gordo.
De mas esta decir que no volvi a salir con él.
Espero que algun día tenga la oportunidad de leer estas líneas y apreda como es que se tiene que compartar un hombre.
UMA
sábado, 5 de julio de 2008
¿Qué te hacés el novio?
Día complicadísimo en el trabajo. Los teléfonos no paraban de sonar, mi jefa gritaba, el sub editor caminaba con paso apretado y cantaba en francés “oh cabaret, oh cabaret…” (pronunciaba la “r” francesa), supongo que para calmarse después de la reunión que había mantenido con el director de la empresa.
Dejé de teclear en mi compu cuando me llamó mi amiga “Chispita”, y escuché esta frase: “34 años, abogado, soltero, sin hijos y con mucha onda”. “¿Quién es?”, pregunté interesada ante semejantes datos. “Un amigo de un compañero de trabajo. Aunque no necesita ayuda, porque parece que está buenísimo, los amigos quieren que encuentre pareja y yo creo que vos sos la mujer indicada”. Pensé un momento, pedí una breve descripción física, que por cierto fue muy buena, respiré hondo y dije: “dale mi celu”.
Las mujeres que pasamos los 30 sabemos que las citas a ciegas -la mayor parte de las veces- son incómodas, una se siente rara, como que está yendo a un experimento de laboratorio en el que es observada meticulosamente. Y probablemente a ellos les pase algo similar, pero lo que es seguro es que tanto nostras como ellos tenemos claro que es una opción para conocer a alguien que quiera algo parecido a lo que buscamos. Así que una vez más una pregunta me martilló la cabeza: “¿Y es él?”, así que no lo pensé más y dije sí.
Dos días después me llamó. Coordinamos ir a cenar, pero había algo original en el asunto: yo lo pasaría a buscar, porque él vivía en una zona muy cool así que cenaríamos por ahí. “¿Qué estoy haciendo?”, pensé mientras iba en el taxi hasta su casa. Pero ya estaba en el baile…Llegamos. El taxi frenó en la puerta de su edificio (una mole inmensa y súper moderna). Pagué y bajé. Me sentí rarísima llamándolo desde la puerta. Volví a tomar aire mientras esperaba que bajara. Cuando apareció entendí que decir que sí había sido acertado. Era alto, flaco y pelado (de los que se pelan toda la cabeza). Se vestía con mucha onda y era simpático y desenvuelto. Nos fuimos a un restó de comida mexicana. No dejamos de charlar durante toda la cena. Resultó un tipo inteligente y con ideas claras (al menos eso parecía). Terminamos tomando unas copas de vino en su casa. Fue el cierre de noche perfecto.
Volvimos a hablar por teléfono y quedamos en repetir el encuentro. Fuimos a tomar algo a un bar donde también se bailaba. Otra vez nos divertimos mucho y, nuevamente, terminamos en su casa.
Al viernes siguiente nos volvimos a ver. Esta vez habíamos arreglado para cenar en su casa. “Trae una mochilita con ropa, por si mañana cuando nos levantamos te querés cambiar”…O sea, me estaba invitando a dormir, a quedarme toda la noche. “Ok”, dije haciéndome la despreocupada. Estaba funcionando…habíamos conectando.
Llegó el día. Me recibió amorosamente con la mesa puesta. “Estoy cocinando, vení sentate acá”, dijo señalando la mesada de la cocina. Sirvió dos copas de vino y terminó de hacer la ensalada que acompañaría al pollo al horno. Cenamos y charlamos un montón, nos reímos y cada uno contó la parte que quiso de su historia. Era verdaderamente un tipo interesante. Después de un largo e intenso round de cariño nos dormimos. Al día siguiente, al despertarnos, volvimos a encontrarnos íntimamente. Nos bañamos y me invitó a desayunar a un bar de moda, como todo lo que había por su casa. Entre jugos de frutas, tostadas con mermelada y café, leímos el diario y comentamos algunas de las noticias más importantes.
Estaba en todos los detalles y eso fue lo que finalmente me enfureció: se deshacía en elogios, me cocinó, me untaba las tostadas y se despidió con el mismo beso y la misma sonrisa que las otras veces.
No volví a saber de él. Entonces pensé: “Si lo que quería era una relación sin compromiso, ¿por qué no lo dijo?, ¿para qué se hizo el novio?”
Dejé de teclear en mi compu cuando me llamó mi amiga “Chispita”, y escuché esta frase: “34 años, abogado, soltero, sin hijos y con mucha onda”. “¿Quién es?”, pregunté interesada ante semejantes datos. “Un amigo de un compañero de trabajo. Aunque no necesita ayuda, porque parece que está buenísimo, los amigos quieren que encuentre pareja y yo creo que vos sos la mujer indicada”. Pensé un momento, pedí una breve descripción física, que por cierto fue muy buena, respiré hondo y dije: “dale mi celu”.
Las mujeres que pasamos los 30 sabemos que las citas a ciegas -la mayor parte de las veces- son incómodas, una se siente rara, como que está yendo a un experimento de laboratorio en el que es observada meticulosamente. Y probablemente a ellos les pase algo similar, pero lo que es seguro es que tanto nostras como ellos tenemos claro que es una opción para conocer a alguien que quiera algo parecido a lo que buscamos. Así que una vez más una pregunta me martilló la cabeza: “¿Y es él?”, así que no lo pensé más y dije sí.
Dos días después me llamó. Coordinamos ir a cenar, pero había algo original en el asunto: yo lo pasaría a buscar, porque él vivía en una zona muy cool así que cenaríamos por ahí. “¿Qué estoy haciendo?”, pensé mientras iba en el taxi hasta su casa. Pero ya estaba en el baile…Llegamos. El taxi frenó en la puerta de su edificio (una mole inmensa y súper moderna). Pagué y bajé. Me sentí rarísima llamándolo desde la puerta. Volví a tomar aire mientras esperaba que bajara. Cuando apareció entendí que decir que sí había sido acertado. Era alto, flaco y pelado (de los que se pelan toda la cabeza). Se vestía con mucha onda y era simpático y desenvuelto. Nos fuimos a un restó de comida mexicana. No dejamos de charlar durante toda la cena. Resultó un tipo inteligente y con ideas claras (al menos eso parecía). Terminamos tomando unas copas de vino en su casa. Fue el cierre de noche perfecto.
Volvimos a hablar por teléfono y quedamos en repetir el encuentro. Fuimos a tomar algo a un bar donde también se bailaba. Otra vez nos divertimos mucho y, nuevamente, terminamos en su casa.
Al viernes siguiente nos volvimos a ver. Esta vez habíamos arreglado para cenar en su casa. “Trae una mochilita con ropa, por si mañana cuando nos levantamos te querés cambiar”…O sea, me estaba invitando a dormir, a quedarme toda la noche. “Ok”, dije haciéndome la despreocupada. Estaba funcionando…habíamos conectando.
Llegó el día. Me recibió amorosamente con la mesa puesta. “Estoy cocinando, vení sentate acá”, dijo señalando la mesada de la cocina. Sirvió dos copas de vino y terminó de hacer la ensalada que acompañaría al pollo al horno. Cenamos y charlamos un montón, nos reímos y cada uno contó la parte que quiso de su historia. Era verdaderamente un tipo interesante. Después de un largo e intenso round de cariño nos dormimos. Al día siguiente, al despertarnos, volvimos a encontrarnos íntimamente. Nos bañamos y me invitó a desayunar a un bar de moda, como todo lo que había por su casa. Entre jugos de frutas, tostadas con mermelada y café, leímos el diario y comentamos algunas de las noticias más importantes.
Estaba en todos los detalles y eso fue lo que finalmente me enfureció: se deshacía en elogios, me cocinó, me untaba las tostadas y se despidió con el mismo beso y la misma sonrisa que las otras veces.
No volví a saber de él. Entonces pensé: “Si lo que quería era una relación sin compromiso, ¿por qué no lo dijo?, ¿para qué se hizo el novio?”
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